1. Introducción
Así como los soportes de escritura tuvieron su evolución,
desde las inscripciones en tablas de arcilla pasando por el papiro y pergamino
para concluir en el papel elaborado a través de los tiempos con diversos
materiales; los elementos o herramientas de escritura también tuvieron su
desarrollo. En el presente texto se realizará una escueta revisión a dichos
elementos, desde el uso de las plumas de ave pasando por la plumilla metálica y
la estilográfica, para concluir en el uso del bolígrafo que perdura hasta la
actualidad.
Para realizar este resumen, nos apoyaremos en el documento La
escritura y lo escrito. Archivo Histórico Provincial de Álava, editado por
la Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura de España. (Navas y
Sainz, ¿?)
2. Edad Media: La escritura con plumas de ave
Una vez que el pergamino sustituyó al papiro, este permitió
además que los elementos de escritura también cambien “debido a su lisura y
consistencia” ya que facilitarían el uso de la pluma de ave” empleándose sobre
todo la de oca, por su característica de flexibilidad que la hacían más “manejable
y ágil”.
Para preparar la pluma como herramienta de escritura, al
igual que con el cálamo, se debía realizar varios cortes o incisiones. Primero
uno largo de unos tres centímetros hasta la punta, luego rebajarlo hasta la
mitad quedando una superficie plana en la que se hacía a su vez un corte
longitudinal de un centímetro y medio hasta la punta y posteriormente se
procedía a cortar los lados, según el ancho de la escritura que se requería; por
último, se realizaba un corte oblicuo en la punta.
Es importante considerar que la pluma de ave supuso la
aparición de la letra gótica libraría desarrollada a partir de la letra
carolina extendida por toda Europa ya que, con la flexibilidad y suavidad de la
pluma, permitía dibujar “formas angulosas con trazos gruesos y finos”.
Para la ejecución de la escritura utilizando la pluma de ave
se debió emplear tintas, como material que sustente la información sobre el
soporte. La más antigua de estas data del 2600 a.C, procedente de China y
elaborada con negro de humo o carbón mezclado con un aglutinante a base de agua
y goma que difícilmente se degrada, por lo tanto, es más estable que otras. A
más de esta, se obtenían tintas de colores extraídas de pigmentos minerales y
animales.
3. Edad Moderna: el uso de plumillas metálicas
Remontándonos al siglo II d. C, una vez que los chinos
inventaron el papel a partir del uso de la seda fueron los árabes quienes
mejoraron su fabricación y lo introdujeron en Europa en el siglo X empleando
fibras de cáñamo, lino y algodón. A este tipo de papel se le denominó papel de
trapos el cual presentaba grandes ventajas. Por un lado, su fabricación fue más
ágil y económica y por otro, al igual que el pergamino permitía utilizar ambas
caras para la escritura facilitando de esta manera el formato de libro.
Con la introducción de la imprenta en el siglo XV, el uso
del papel se hará universal en cuanto este permite de mejor manera soportar la
impresión, mas el uso de la imprenta no evitó que se sigan elaborando escritos
a mano y en ese período la pluma de ave desplaza definitivamente al cálamo,
consiguiendo una letra más redondeada que es la letra procesal imperante en la
Edad Moderna.
En el siglo XVIII aparece el denominado plumín de acero o
palillero o pluma metálica, que imita a la pluma de ave con un ligero pero
importante cambio: en la punta se incorporará un “pequeño depósito que permite
almacenar una gota de tinta al introducirla en el tintero”.
4. Edad contemporánea: La pluma estilográfica y el uso del bolígrafo
Desde mediados del siglo XIX, el papel que se utilizará en
varios lugares es el elaborado con restos de papel y con papel reciclado, esto
ocasiona que el soporte resultante sea de baja calidad, al emplear lejías y
otros componentes para su limpieza; por consiguiente, con una menor vida útil
que sus predecesores de trapos.
Pero en este período lo que sí mejora son las herramientas
de escritura, “la pluma de acero incorpora un depósito de tinta”, con lo cual
se puede prescindir del tintero y de esta manera evitar que la tinta se riegue
y tener que hacer borrones. De esta manera “la escritura gana mucho en
limpieza”. A este instrumento se le denomina estilográfica.
Por último, es en el siglo XX cuando aparece el bolígrafo mediante
la colocación, en la punta de la pluma, de una bolita que se carga de tinta, la
cual se desplaza por el papel permitiendo de esta manera escribir sin que
exista la necesidad de recargar el depósito. El bolígrafo es más cómodo, rápido
y además, económico, por ello está vigente hasta la actualidad.
Referencias
Navas E. y Sainz J. (¿?). La escritura y lo escrito.
Archivo Histórico Provincial de Álava. Álava, España: Secretaría
General Técnica del Ministerio de Cultura.
15 de octubre de 2017

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