¿Qué es museable? ¿qué no es museable? ¿cuál es el límite de lo museable? ¿existe un límite?
Hoy por hoy, el museo se ha convertido en un espacio ya no solo para un grupo de individuos "vip", sino que, la sociedad en general (incluidos también los importantes ), se ha empoderado de estos espacios y por esta razón los museos se deben a ellos. La prioridad de sus funciones también han ido desarrollándose con base a las necesidades y exigencias del público consumidor.
Y estas necesidades, y exigencias también, se van transformando con el tiempo. La sociedad direcciona qué objetos quiere ver-conocer, qué historia quiere contar y cómo quiere contarla; además establece qué no quiere ver, que quiere ocultar (tema para otro debate). Entonces, el museo se convierte en el portavoz de lo que sus usuarios quieren conocer y dar a conocer al resto (otro tema a debatir: la identidad).
La globalización y la mundialización entendiéndolas, la primera netamente en el ámbito de mercado y capital económico y la segunda en aspectos de sociedad y cultura, junto con las TIC han permitido acortar distancias, atravesar obstáculos (podríamos mencionar el lenguaje), acceder, aprender, aprehender y disfrutar de espacios, sitios y lugares lejanos.
Entonces, lo que la sociedad actual quiere ver y mostrar no es lo mismo que quiso ver y mostrar la sociedad, sin ir muy lejos, de fines del siglo pasado.
Las interrogantes son varias: ¿qué es lo que ahora la gente, el ciudadano del mundo quiere ver y mostrar? ¿qué objetos vamos a presentar como gestores culturales y portavoces de la historia? ¿hasta qué punto podemos mostrar un objeto vano (objetos de la cotidianidad) junto a una obra del artista de turno? ¿cómo debemos concatenarlo? ¿cómo debemos tamizar qué exhibir y qué no? ¿quién nos da la potestad de decidir que se cuenta y cómo se cuenta?
28 de noviembre de 2014

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