Un museo se forma de la colección de piezas museables (llámense artefactos, objetos, obras, cosas o cómo quieran llamarse), del espacio donde se encuentran dispuestas las mismas y, no menos importante, del personal que está a cargo.
Las colecciones pueden variar en cuanto a su naturaleza, origen o utilidad y pueden formarse de una mínima o extensa cantidad. Por su lado el inmueble donde se encuentra el museo puede ser grande o pequeño, moderno o antiguo, público o privado. Pero ¿qué sucede con el personal de los museos?
Al igual que el continente y el contenido de un museo, el o los individuos que están a cargo de este, también pueden tener diferentes características que se forjen de acuerdo a las necesidades de cada sitio. Lo importante, bajo mi consideración, es que exista un equipo de trabajo integral. Estos espacios de memoria, no solo se conforma de colecciones y el museógrafo o museólogo. La gestión del museo comprende desde el personal de limpieza, el personal de seguridad, el administrador del inmueble, el curador, el restaurador, el documentalista, el equipo de diseñadores gráficos y multimedia, los comunicadores y businessmen que vendan el producto museo, en fin..
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De acuerdo al origen, naturaleza y posibilidades de un museo, se puede ir armando un equipo interdisciplinario. Pero no un equipo formado de buenas intensiones, en el cual a una sola persona se le encomiendan actividades varias y que deba forjarse bajo el lema de "ensayo y error".
De acuerdo al origen, naturaleza y posibilidades de un museo, se puede ir armando un equipo interdisciplinario. Pero no un equipo formado de buenas intensiones, en el cual a una sola persona se le encomiendan actividades varias y que deba forjarse bajo el lema de "ensayo y error".
Lo que se requiere es, aún cuando nos implique un costo, conformar un equipo de profesionales, que en el país sí los hay, o capacitar continuamente al personal con el que ya contamos en temas relacionados al museo, de acuerdo a sus habilidades. Como ya lo he mencionado, cualquiera de las dos opciones (personalmente sugiero que más conveniente es la primera) implican un gasto, que debe verse más bien como una inversión, cosa que aún no es relevante en nuestro país.
19 de noviembre de 2014

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