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La organización y descripción documental, dos piezas clave en la gestión de archivos

 



La archivística es una ciencia interdisciplinaria a través de la cual, como lo menciona Antonia Heredia en su libro Lenguaje y vocabulario archivísticos, algo más que un diccionario, se estudia la teoría y práctica tanto de los principios, como procedimientos y problemas suscitados en los archivos y los bienes documentales que custodian; todo ello con la finalidad de ponerlos al servicio de la comunidad.[1] Entre algunos de los procedimientos que se aplican en la archivística, tenemos la organización documental y la descripción, las cuales sin duda son la base y sustento en la que se afianza una correcta gestión de documentos.

Para poder llevar a cabo una idónea organización documental, es necesario fundamentarse en el principio de procedencia y orden natural, que se define como “aquél según el cual cada documento debe estar situado en el fondo documental del que procede, y en este fondo en su lugar de origen”[2]. Es decir, en la organización de documentos no se deberá mezclar documentación de un fondo con el de otro y a su vez, dentro de cada fondo la documentación deberá ser ordenada respetando la secuencia con la cual se fue produciendo en la oficina o unidad administrativa donde fue producida.

Una vez establecidos estos principios es posible sistematizar el proceso de organización documental que, de acuerdo con Pedro López citado en el capítulo 9 “Oragnización1: Clasificación de Fondos” del libro de Antonia Heredia, Archivística general. Teoría y práctica, es “la operación intelectual y mecánica por la que las diferentes agrupaciones documentales se relacionan de forma jerárquica con criterios orgánicos o funcionales para revelar su contenido e información”[3], tomando en cuenta que al ámbito intelectual le corresponde la actividad de clasificación y al mecánico, la de ordenación.

Por su parte, Francisco Javier García Marco en el artículo “Fundamentos de organización y representación documental: aportaciones de la archivística” de la Revista General de Información y Documentación, de la Universidad Complutense de Madrid, nos dice que los documentos se someten a dos procedimientos, por un lado “la organización, que incluye el análisis del conjunto documental, la adopción o creación y de un plan de clasificación, y la ordenación del fondo”[4] y por otro la descripción e indización, que se refieren a la producción de información con los “contenidos de los documentos y otros aspectos necesarios para su correcta gestión”[5], así como la creación de índices, que faciliten la recuperación de dicha información.

En el apartado 4.1 “La Identificación de las Series Documentales” del capítulo 4. “El sistema de administración de documentos” del libro Administración de documentos y archivos. Textos fundamentales, Ramón Aguilera Murguía nos dice que de acuerdo con la Norma ISO 15489, para poder llevar a cabo una clasificación, “se debe crear una relación entre el documento, el creador y el contexto de la actividad en el que ha sido originado; situar el documento y su relación dentro del sistema; y vincularlo con otros documentos”.[6] Esta clasificación, que habíamos dicho es un proceso intelectual, puede darse de dos tipos: por las funciones que cumple la institución que genera el fondo o por su forma de organización.

En el primer caso, se debe identificar qué procesos o actividades fundamentan dichas funciones y de esta manera generar expedientes que tengan una característica en común mientras que, en la segunda, las series son agrupadas tomando como referencia la estructura orgánica de la institución. Aguilera menciona además que, si bien esta segunda opción es objetiva, “no garantiza la estabilidad por los constantes cambios por los que atraviesan las organizaciones a lo largo de su vida”.[7]

Sea cual fuere la forma de organización que se establezca implementar, se debe realizar una división jerárquica de las funciones de la institución y sus dependencias. Se iniciará definiendo las competencias de la entidad las cuales se verán reflejadas en el fondo documental, posteriormente se establecerán las unidades de gestión que definirán las secciones del fondo y dentro de estas se precisará las series documentales que se generen, con su respectiva documentación, sea unidades documentales simples o compuestas.

Tal como lo establece Aguilera, la ISADG plantea que las series documentales son “documentos organizados de acuerdo con un sistema de archivo o conservados formando una unidad como resultado de una misma acumulación, del mismo proceso archivístico, o de la misma actividad, que tiene una forma particular, o como consecuencia de cualquier otra relación derivada de su producción, recepción o utilización”[8] En consecuencia, las series documentales se producen tomando en cuenta las actividades que se realizan en una unidad administrativa y son, por lo tanto, el testimonio de sus funciones. Para su correcta organización, estas deben ser metódicamente identificadas, analizadas y evaluadas.

Una vez se tiene clara esta actividad intelectual, se procede a la ordenación de la documentación, que es una tarea, como ya lo mencionamos, de carácter mecánico y que se produce de manera secuencial en el espacio físico designado para almacenar el archivo. Heredia nos dice que suele existir una ambigüedad entre los términos clasificación y ordenación y que en ocasiones es probable confundirlos, pero es importante saber diferenciar su campo de acción. Mientras que la clasificación “siempre supone establecimiento de clases, de familias, agrupadas estructural o jerárquicamente dentro de un [campo]. La ordenación es simplemente alineamiento dentro de cada subconjunto.”[9]

García Marco, nos dice que la ordenación es la “disposición física de los fondos en el depósito”[10] y que esta “no es tan sólo una actividad material, sino también intelectual”[11], ya que se debe realizar un análisis sobre los criterios que se emplearán para ordenar físicamente las unidades documentales, tomando en cuenta sus propiedades y las necesidades que tengan para su posterior acceso. Esta disposición física se la puede realizar de manera: alfabética, cronológica, orgánica o sistemática, e inclusive mixta. Es un proceso que requiere del empleo de una signatura que identifique y diferencie a una unidad documental de otra y en el que se establece la forma de almacenaje o instalación física de las unidades documentales.[12] Un interesante punto de vista es el que menciona García Marco citando a Roberge y es que con los nuevos soportes informáticos y su gestión documental automatizada, se puede apreciar claramente la diferencia de ambos procesos.

Otro de los procedimientos relevantes dentro de la gestión de archivos y que se relaciona directamente con la organización, es la descripción documental. Esta refiere a la aportación discursiva del contenido de una unidad documental o de un expediente, recogiendo sus datos particulares tales como un título o resumen, el autor o productos, las características físicas, fecha de producción, idioma, entre otros. García Marco acota que este proceso “equivale a lo que [se denomina] en teoría de la documentación general análisis documental.”[13]

Finalmente, esta información recabada debe ser indexada, es decir, registrarla de manera ordenada con términos que puedan posteriormente ser de fácilmente localizables en el momento de su recuperación y así poder brindar un acceso oportuno a la información. La indización es “la creación de puntos de acceso al contenido del documento”[14] y para ello es fundamental la normalización de mencionados términos.

César Gavilán, en su artículo Descripción archivística: guías, inventarios, catálogos e índices La norma ISAD(G), hace referencia a normas internacionales como la Norma Internacional General de Descripción Archivística ISAD(G) o la Norma Internacional sobre los Registros de Autoridad de Archivos Relativos a Instituciones, Personas y Familias ISAAR(CPF), sistematizan de manera básica la estructura de dos tipos de descripciones: las de documentos de archivo y las de las instituciones, personas y familias. Menciona además las Normas Españolas de Descripción Archivística (NEDA), las cuales “pretende[n] dotar a la comunidad archivística española de un conjunto de estándares nacionales en el ámbito de la descripción archivística” [15] y que muy probablemente puedan ser aplicables a los archivos Iberoamericanos ya que como Gavilán menciona es “importante trabajar en la búsqueda de un consenso del modelo conceptual de la descripción archivística, en el que se pueda identificar de manera clara las entidades, atributos y relaciones.”[16]

Los datos descritos e indexados, deben ser publicados a través de instrumentos de descripción documental, expuestos brevemente a continuación:

Censo: recaba información general identificando a los archivos de un ámbito específico sea por territorio, titularidad, tipo, etc

Guía: recaba información general, exacta y concisa de todos o parte de los fondos de un o varios archivos. Hace breve descripción de agrupaciones documentales (fondos), sintetiza la historia institucional y presenta información básica del archivo: servicios, horarios, instrumentos de descripción, etc.

Inventario: Describe las series documentales de las unidades archivísticas, de acuerdo con el cuadro de clasificación. Hay diversos tipos de inventarios, sean estos analíticos o someros, de acuerdo a la extensión de la información que consignan. Este permite que el usuario acceda al contenido de un fondo facilitando su localización y también ayuda al control de la documentación.

Catálogo: Describe las unidades documentales tanto simples como compuestas, que se refieran a una misma temática. Requiere realizar un análisis profundo de la documentación, por lo cual toma mayor tiempo el elaborarlo, por esto, se aplica solo a agrupaciones documentales establecidas.

Índice: Lista alfabética o numérica de términos onomásticos, toponímicos, cronológicos y temáticos, con una referencia (signatura) para su localización. En este se inscriben datos concretos de los documentos que faciliten acceder a la información.

Bibliografía

García Marco, Francisco Javier. «Fundamentos de organización y representación documental: aportaciones de la archivística"». Revista General de Información y Documentación Vol. 5, n.o Servicio de Publicaciones. Universidad Complutense. Madrid (1995): 93-142.

Heredia Herrera, Antonia. «Capítulo 9. Organización 1: Clasificación de fondos». En Archivística general. Teoría y práctica, 6ta ed. Sevilla: Servicio de publicaciones de la Diputación de Sevilla, 1993.

———. Lenguaje y vocabulario archivísticos, algo más que un diccionario. Andalucía: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2011.

Martín Gavilán, César. «Temas de Biblioteconomía. Descripción archivística: Guías, inventarios, catálogos e índices. La Norma ISAD-G”», 2009.

Mena Mugica, Mayra Marta. «El cambio de paradigma en el campo de la Archivística», 3-6, s. f.

«Ramón Aguilera M., "La Identificación de las Series d o c u m e n t a l e s " , p . 1 1 8 - 1 3 2 e n C r u z M u n d e t , Ramón, Administración de documentos y archivos.», s. f.

 



[1] Antonia Heredia Herrera, Lenguaje y vocabulario archivísticos, algo más que un diccionario. (Andalucía: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2011).

[2] Mayra Marta Mena Mugica, «El cambio de paradigma en el campo de la Archivística», s. f., 3-6. 5

[3] Antonia Heredia Herrera, «Capítulo 9. Organización 1: Clasificación de fondos», en Archivística general. Teoría y práctica, 6ta ed. (Sevilla: Servicio de publicaciones de la Diputación de Sevilla, 1993).p. 253

[4] Francisco Javier García Marco, «Fundamentos de organización y representación documental: aportaciones de la archivística"», Revista General de Información y Documentación Vol. 5, n.o Servicio de Publicaciones. Universidad Complutense. Madrid (1995): 93-142. 93,94

[5] Ibid.

[6] «Ramón Aguilera M., "La Identificación de las Series d o c u m e n t a l e s " , p . 1 1 8 - 1 3 2 e n C r u z M u n d e t , Ramón, Administración de documentos y archivos.», s. f. 118

[7] Ibid.

[8] Ibid.

[9] Heredia Herrera, «Capítulo 9. Organización 1: Clasificación de fondos». 256

[10] García Marco, «Fundamentos de organización y representación documental: aportaciones de la archivística"».95

[11] Ibid.

[12] Ibid.

[13] Ibid. 95.

[14] Ibid.

[15] César Martín Gavilán, «Temas de Biblioteconomía. Descripción archivística: Guías, inventarios, catálogos e índices. La Norma ISAD-G”», 2009.

[16] Ibid. 3


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